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View Full Version : Fic de Bleach (Renji & Rukia)


Kurichi
18-feb-2006, 20:49
Bueno, este es un pequeño fic que escribí hace tiempo para la comunidad de BleachSP y que quiero compartir con vosotros. Espero que me deis vuestras opiniones :D :D :D :D
Antes de nada os sitúo en la historia. Tiene lugar poco después del momento en que Renji entra en la habitación en la que Rukia está siendo aceptada como nuevo miembro de la familia Kuchiki.



FLORES QUE LLORAN

Pasó por su lado sin decirle nada. Durante unos segundos sus miradas se encontraron y el corazón le dio un brinco en el pecho al ver el brillo de las lágrimas contenidas en sus ojos.

No fue tras ella. Hacerlo supondría demostrar que su egoísmo era mayor a sus ganas de verla feliz. Por eso algo dentro de él se rompió cuando la vio alejarse, cuando un abismo pareció abrirse a sus pies distanciándole de la única persona por la que moriría sin dudarlo. La tristeza nubló sus ojos mientras apretaba con fuerza la mano izquierda hasta notar las uñas hincadas en en la piel. Se dejó caer al suelo con brusquedad sacudiendo la mano que el mismo se había herido y observó las minúsculas gotas de sangre que salpicaron el suelo.

Un rostro comenzó a deslizarse en el límite de su visión. El rostro de aquel que le había arrebatado lo que más quería en el mundo. A partir de ahora su meta sería lograr que esa cara mordiera el polvo, superarle aunque le llevara décadas lograrlo. Algún día lo haría. Algún día.

Las siguientes semanas fueron simplemente agotadoras. Se dedicó en cuerpo y alma a su aprendizaje en la Academia de Shinigamis, dedicándose a aprender y entrenar como nunca antes había hecho. Lograba que sus adversarios se esforzaran hasta el límite de sus capacidades y el mismo terminaba cada día preguntándose cómo era posible que siguiera en pie.

Uno de los pocos momentos de paz que se dedicaba era cuando ya no quedaba nada por hacer, cuando todos los demás hacía rato que se habían retirado para descansar. Estaba con la cabeza apoyada contra la pared, el cuerpo semidesnudo cubierto por una fina capa de sudor por el combate que había mantenido con Hinomori hacía poco más de una hora. Fue cuando le asaltaron los recuerdos...


-Rukia, tenemos que hablar- la agarró por el brazo con firmeza, demostrando que parecía impaciente.

-¿Te has metido en algún lío, Renji?- Rukia le señaló con el dedo de manera acusatoria y le observó en silencio. Parecía algo nervioso, aunque no lograba adivinar el motivo.

-Es una sorpresa...- sonrió inocentemente y comenzó a arrastrarla tras sí por el brazo que aún le sujetaba, haciendo caso omiso de sus protestas.

Anduvo con paso firme por el laberinto de calles hasta que finalmente encontró la señal que había dejado el día anterior. Rukia ya no pataleaba y su gesto mostraba una visible curiosidad por el motivo de haber parado en ese lugar concreto.

Renj finalmente la soltó y agachándose en el suelo, comenzó a hurgar en torno a la baldosa sobre la que estaba la apenas percetible marca hasta que ésta cedió, dejando al descubierto un hueco. Con sumo cuidado cogió el paquete que se encontraba en su interior mientras notaba los ojos de Rukia posados sobre su nuca.

-¿Se puede saber qué...?- Renji se había girado de nuevo hacia ella y sus dedos reposaban con delicadeza sobre sus labios, impidiéndola hablar. Le levantó ambas manos y depositó sobre ellas el objeto que había extraído del escondrijo.

-Siempre me dijiste que era tu favorita. Feliz cumpleaños, Rukia- Rukia desenvolvió con sumo cuidado el envoltorio hasta dejar a la vista el contenido. Diminutas flores blancas de cerezo, unidas por un hilo de plata brillaban con intensidad, como si estuviera sosteniendo una estrella caída del cielo. Alzó la cabeza hasta que su mirada se encontró con la de él. Sin mediar una palabra se apoyó contra su firme pecho, notando cómo sus manos le acariciaban el cabello con ternura.

-Gracias- murmuró en silencio. Una lágrima se deslizó por su mejilla mientras lo decía una y otra vez...


Renji abrió los ojos y miró desorientado a su alrededor. Debía de haberse quedado dormido. Se terminó de vestir y desperezándose se puso en pie. Había mucho movimiento, el día estaba bastante avanzado y él se encontraba ahí, viviendo tiempos que no se repetirían nunca. Hoy era el momento. El momento que nunca había podido olvidar. A pesar del tiempo. A pesar del dolor que amenazaba con consumirle.

Avanzó en silencio hacia su destino, a cumplir la promesa que se hizo a sí mismo.
Rukia conversaba con el que ahora ya era su hermano mayor, Byakuka Kuchicki. Estaba nerviosa y apenas podía ocultar el temblor traicionero que sacudía sus brazos.

-Para mí es un inmenso honor. Espero cumplir con las expectativas que se depositen en mí...- no pudo terminar la frase. La puerta se abrió con lentitud y un oficial de la 6º división penetró en la estancia.

-Lamento la interrupción, pero traigo un envío urgente para Rukia-san- el hombre hizo una ligera reverencia y entregó un paquetito a Rukia antes de retirarse.

Rukia lo abrió con los nervios a flor de piel y notando cómo el rubor comenzaba a cubrir sus mejillas al oír el suspiro desaprobador que lanzó Byakuka. Cuando vio su contenido tragó saliva para aliviar el nudo que se había formado en su garganta. En la cajita, unidas por un fino hilo de plata, reposaban unas diminutas flores blancas que brillaban como si de una estrella se tratara. Le acompañaba una corta nota que rezaba: "Algunas flores lloran. Otras son fuertes y prosperan. Sé de las segundas".